21.12.11


Constituye un placer especial
sentir su energía elevar mis sentidos.

La sangre me hierve,
me late en la cabeza,
en el vientre, en el pecho,
en la turgencia de mis senos...


Sus manos me visten con caricias,
se deslizan como torbellinos incandescentes
que funden mi alma
en el centro de mi ombligo.

Me cubren sus manos la cintura
me estrujan
y su lengua, lentamente
asesina mi deseo.


La erección de su miembro
satura mi pubis.
Ante la curva de mi espalda reclinada
se hunde profundo.

Acojo sus embestidas
en un demencial gemido!


Y derrama su vigor
antes de emerger al paraíso.

Dios!!


¿¡Cuantas veces puede uno
perder la cabeza,
conmocionar hasta delirio
y aún así, seguir vivo?!


@Intima